La dedicatoria de Braian Stracquadaini después de ganar por primera vez en la Promocional 1100 del Sudeste
Ganar en Tres Arroyos era la gran apuesta de Braian Stracquadaini. Ya lo había insinuado en las dos últimas competencias de la Promocional 1100, pero por una cuestión del destino no lo podía conseguir: en la 5ª carrera estaba todo dado para lograrlo con su tío Rafael, el actual bicampeón, pero hubo rotura de motor; luego llegó La Bota y a falta de media vuelta para recibir la bandera a cuadros se rompió el diferencial. La mala racha se cortó el último domingo en el tercer escenario que visita el Sudeste en el año, pero ocurrió con cierto suspenso porque ni bien cruzó la línea de sentencia se cortó el cable del acelerador.
"La tercera es la vencida. Conseguí ganar... con lo justo. En la entrada a la recta se cortó el cable del acelerador, menos mal que igual alcanzó para conseguir mi primera victoria porque sino hubiera sido otra desilusión tanto para mí como para mi viejo (Gustavo Marsiglia)".
Luego llegó el momento de la emoción: "me bajaron la bandera y se me cayeron los lágrimas. Llegué a la mitad del circuito y estaba toda la gente que me sigue festejando. Al esfuerzo que hacen todos para ayudarme les pude devolver algo con semejante alegría. No podía creer la felicidad de ganar, la verdad después de la carrera pasada la pasamos mal desde lo anímico, así que si hay alguien que se lo merece es mi viejo".
Aunque todavía quedan 3 capítulos interesantes por delante, con una fecha de dos finales con una final con grilla invertida, más el puntaje y medio del Premio Coronación, Stracquadaini sólo pretende llegar con posibilidades matemáticas hasta la última final. "Ahora estoy más tranquilo por haber ganado, pero me gustaría largar la última carrera del año con la ilusión de ir por el título".
