El piloto de Olavarría se destacó en la final, en Posadas, de la misma manera en la que lo hizo en la serie. En un cierre apasionante, Herrera se ubicó como escolta y va por el subcampeonato de la Clase Dos del Turismo Nacional.
Agustín Herrera había comentado en la previa de la 11° fecha del Turismo Nacional que el Autódromo Rosamonte de Posadas le sienta bien a él y al auto. Y así fue…
Tras la rotura de la planta impulsora en la serie del sábado, en donde iba ganando, Herrera partió en la final de la Clase Dos desde el noveno cajón. Desde el comienzo de la competencia el olavarriense fue ganando lugares para poder sumar buenos puntos.
Tanto en las maniobras de superación como en la defensa ante las presiones que recibió de sus rivales, Herrera se lució dando cátedra de manejo. Además, durante la carrera también se pudo apreciar el gran trabajo del equipo sobre un Clio que tuvo un muy buen rendimiento durante todo el fin de semana.
Sobre el final de la competencia el campeonato ya estaba definido pero Herrera no iba a dejar de dar pelea. Tras una excelente maniobra logró trepar a la segunda colocación a pocos metros de cruzar la bandera a cuadros. De esta manera, no sólo subió al segundo escalón del podio, sino también quedó como escolta del campeón y va a la última fecha en Viedma, el 11 de diciembre, por el subcampeonato.
“Hicimos un carrerón, estamos muy contentos. Mi equipo trabaja incansablemente y me entregaron un auto excelente, les estoy muy agradecido. Hicimos maniobras bárbaras y logramos el resultado que esperábamos. No quiero dejar de agradecerle a todos los auspiciantes que hacen esto posible y a la gente de Olavarría que siempre nos acompaña”, declaró Herrera.
